TIEMPOS DE PAZ

¿Cómo hablar de paz si las imágenes que nos rodean sólo nos muestran la guerra? ¿Cómo hablar de tolerancia si las imágenes que nos rodean casi que nos llevan a parcializarnos y a generalizar situaciones y conceptos?

Pues sí, es a través de éstas imágenes donde tenemos la oportunidad única de ir más allá de nuestros límites y expresar nuestra divinidad. Aunque no podemos cambiar lo que ya ha ocurrido, podemos comprender porqué nos sentimos como nos sentimos y cambiar lo que la historia de nuestra vida significa para nosotros. Estamos acostumbrados a polarizarnos en un bando, y cada vez más lo que sucede en el mundo, hace muy difícil que lo hagamos, pues la polarización y el prejuicio, lo único que sigue alimentando es la separación.

Desde hace un tiempo he pedido el tener la capacidad de ver una misma situación con diferentes ojos. Pues ello hace que pueda alcanzar esa energía de neutralidad en mi interior y no caer en la separación y el juicio. Y siempre, la información llega a través de redes sociales, libros, cartas, etc., que me permiten entender que no sólo en estos tiempos, sino que nunca, han existido ni buenos ni malos. Tenemos la tendencia a establecer los bandos (guerrilleros, políticos, aliados, enemigos, extremistas islámicos, etc) y tal vez con poca o nada de información decidimos a quien condenar o a quien apoyar alimentando la separación y el prejuicio, que a la larga es lo que siguen queriendo los interesados de cada bando.

Pero si lo sentimos más profundo nos damos cuenta, que cada bando es una minoría comparado con nosotros, los demás. Como civilización, seguimos permitiendo que una minoría determine nuestras elecciones, nuestros miedos y con base en ello el mundo que vivimos. Sin embargo, los estudios científicos muestran que mientras más gente adopte una nueva creencia, más fácil es convertir esa creencia en una realidad. Algunos se arriesgan a dar la fórmula: se necesita tan sólo la raíz cuadrada del 1% de la población. Y pareciera tan simple y lo es. Lo que sucede es que nos cuesta el paso de integrar en nuestro ser esa nueva información o esa nueva creencia. Creemos que con sólo leer un libro o ir a un taller ya es suficiente. Y tal vez lo sea, a nivel teórico. Cada día las experiencias de la vida nos piden que mostremos cuánto podemos confiar, no simplemente confiar de manera ciega y sin motivo, sino sentir realmente la seguridad y la tranquilidad que nos pertenecen a este mundo. Ese es el verdadero reto. Debemos convertirnos en las mismas cosas que hemos elegido experimentar en nuestro mundo.

Y lo que más impide esa integración entre la nueva información de sabiduría y realmente sentirla y expresarla automáticamente son nuestros prejuicios y nuestras creencias limitantes que nos impiden emanar, vibratoriamente, el amor que por naturaleza divina llevamos en nuestro interior. El cambio, la transformación y evolución de nuestra raza depende de nuestra propia resonancia y como por esta misma resonancia se transforman quienes nos rodean y así mismo el mundo al que pertenecemos.

Por eso, siento profundamente que los acontecimientos mundiales y nacionales, nos están brindando la oportunidad única de trascender lo que nos limita y realmente vivir en nosotros mismos un tiempo de paz, para que por resonancia, vayamos alcanzando esa raíz cuadrada del 1%.

Anexo un vídeo de una entrevista que le hacen a Reza Aslan, experto en religiones y escritor del libro “Zealot” donde claramente los periodistas quieren forzarlo a que conteste lo que se quiere para esa entrevista y el muy inteligentemente logra mantener su neutralidad al hablar las diferentes verdades de la situación actual en el mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=qIq1ZsCp2RQ

“La elección de ver más allá del odio, se origina en el interior del mismo sistema que lo produce, en lugar de ser impuesta desde afuera.” – Gregg Braden en La Matriz Divina. Teniendo en cuenta esta frase, más toda la información que se conoce hoy sobre los cambios que podemos realizar en nuestras vidas, mi propuesta es trabajar interiormente y en nuestros grupos, para que podamos elegir siempre el amor, la sabiduría y las palabras positivas. Entre más marchemos en contra de la guerra, más guerra habrá. Entre más recemos en contra de la violencia, más violencia habrá. No sólo pidamos la paz y la sabiduría. Seamos paz y sabiduría en nuestro pequeño mundo, marquemos la diferencia.

Bendiciones a todos.

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