SOLVETUR AMBULANDO

Los laberintos han existido desde los tiempos antiguos y han sido escenarios para historias mitológicas como la del Minotauro. Aún hoy, en la sección de pasatiempos del periódico se incluye uno que otro laberinto para recorrer. Sin embargo pareciera que el significado profundo que implica recorrer un laberinto aún se encuentra encriptado o simplemente se descubre cuando logramos salir de él.

El caso es, que como todo en el universo, hay laberintos masculinos y laberintos femeninos. Los masculinos, de formas cuadradas y con esquinas, están diseñados para perderse. Y por supuesto, aprender sobre ello. Los femeninos, de formas circulares, están diseñados para encontrarse. Por ello siempre se llega al centro.

Dependiendo de la tradición espiritual se camina a través de ellos rezando, meditando, realizando getuales y la práctica puede tomar entre minutos y horas.

Lo importante es recorrerlo caminando. Con el tiempo, para proteger la información y la práctica se fue disminuyendo su tamaño de tal forma de que pudiera ser caminado con el dedo. Pero la práctica de caminar por el laberinto para encontrar la solución o el sentido a las cosas o como dirían en la antiguedad, para escuchar la palabra de los dioses, sigue viva hoy y es el origen de la peregrinación como herramienta de búsqueda interior.

Solvetur ambulando, caminando se soluciona, tiene su símbolo más famoso en la Catedral de Chartres, donde su tamaño permite que sea caminado. En la catedral de Lucca, donde su tamaño permite que sea recorrido con el dedo y miles de lugares  lo largo del planeta donde esta práctica ancestral permanece viva en el tiempo.

Solvetur Ambulando como Teseo y Ariadna para vencer al Minotauro. Como el rey Salomón y la reina de Saba para transmitir sabiduría y amor. Solvetur Ambulando para encontrar nuestro camino o para redireccionarlo, solvetur ambulando para encontrar el Dios dentro de nosotros, solvetur ambulando por el simple echo de disfrutar la belleza de la creación y reconocernos en ella.

Ya sea dentro de un laberinto o no, caminar inspira por el simple hecho de dejar atrás, de ver hacia adelante y permitirnos ver lo que antes no veíamos. Salir a dar una vuelta cuando todo parece imposible, permite que al volver de regreso, sea realmente posible.

Solvetur Ambulando para vivir el Cielo en la Tierra. Nuestra tarea más importante.

 

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